Hace tiempo que no sentía la adrenalina de estar en un escenario, frente a una audiencia dispuesta escucharte, esos nervios pero a la vez energía que recorre todo tu cuerpo, como me sucedió el pasado martes durante el evento de la media cena y aun cuando en varias ocasiones lo había estado, sin embargo ninguna como esta. Recuerdo que una de las primeras ocasiones, fue cuando en preescolar me pidieron que pasara a decir una de las peticiones durante la misa de fin de curso, que cada año se realizaban. Otras experiencias parecidas fueron la participación en concursos de declamación y oratoria, las cuales me llenaron de muchas satisfacciones personales. Pero como mencionaba ninguna con la presentación del martes pasado, y no me refiero solamente a que esta fue la primera ocasión en la que participaba en un evento parecido sino porque, el estar ahí frente a esas personas, con los reflectores dirigidos a mi rostro me lleno de mucha emoción, realmente el estar ahí no tiene comparación alguna con ninguna otra experiencia que haya tenido antes.
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