Hoy me desperté en un mundo extraño; muy diferente del que recuerdo cuando tenía 5 años, cuando lo único que me interesaba era realizar una nueva aventura, o jugar con todos mis juguetes; mis coches, soldados, castillos, barcos y dragones; esa época en la que no conocía la palabra preocupación, tiempo o estrés. Palabras que hoy son muy comunes en mi vida. En esa época remota que me parece muy distante y hasta algo irreal, fueron la base de mi existencia, fue en esa época en la que aprendí a soñar, a no conformarme con lo que soy; donde por medio de juegos me convertía en seres extraordinarios, a veces un astronauta que viajaban a galaxias lejanas en búsqueda de nuevos planetas y otras era un gran medico o soldado. Fue en esa infancia donde aprendí lo que significa el verdadero amor, al ver a mis padres entregarlo todo por mi hermano y por mi; y aun cuando muchas veces no los comprendo se que siempre han estado ahí para nosotros.
Ahora tras haber recorrido casi veinte años de mi vida, no he olvidado lo que es soñar, claro que mis sueños son muy distintos a ser un gran guerrero o una persona que viaje a nuevas galaxias. Ahora sueño con ser una persona que si bien no salve al mundo de grandes catástrofes, si contribuya con este para hacerlo mejor, sueño con tener una gran familia y con esto no me refiero al tamaño, sino a poseer fabulosas cualidades. Y si bien hoy me desperté en un mundo extraño, este nuevo espacio es igual de grandioso que todos los pasados… y mucho mejor. Aunque todavía es cierto que aún faltan muchos otros que descubrir…